LUNAHUANA ENLA BUSQUEDA DE SU FUTURO
 
Mis enlaces favoritos
Album de fotos
Mis aficiones
LUNAHUANA ENLA BUSQUEDA DE SU FUTURO
LUNAHUANA ENLA BUSQUEDA DE SU FUTURO
 
Imagen
 
LA MEJOR INFORMACION DEL DISTRITO DE LUNAHUANA ENCONTRARAS EN ESTA WEB TOTALMENTE GRATIS, ESCRIBEME A neoatila_1@yahoo.com
ATRACTIVOS TURISTICOS

LUNAHUANA

Lunahuaná, un paraíso ecológico cerca de Lima
IGLESIA “SANTIAGO APOSTOL”

La iglesia de Lunahuaná, puede describirse dentro del tipo de iglesias rurales, como las que se fundaron en el valle de Lima, cuya edificación se remonta a fines del tercer cuarto de siglo XVI, especialmente entre los años de 1,575 y 1,590, cuando se establecieron de manera organizada las reducciones indígenas, en tiempos del Virrey Toledo.

A diferencia de las iglesias de Lima y otras provincias de la costa, la iglesia de Lunahuaná, no se ubica perpendicularmente, sino paralelamente a la plaza de armas, lo que le da una presencia especial, poco común. Esta forma de ubicación es muy usual en las áreas de la zona andina del Perú, respondiendo a una serie de criterios y normas propias de aquella época.

LA EDIFICACION

Dicha iglesia de planta más bien longitudinal y cúpula con una nave cubierta por una bóveda de canon, sobre el que se alza la gran cúpula de la edificación.

Su atrio se extiende con un podio almenado y elevado sobre la plataforma que jerarqueriza la ubicación la ubicación del templo.

Las torres, dos en la parte frontal con cuatro ventanas, ocho pequeñas pilastras (columnas) se elevan estrechando las escalinatas interiores que ocupan un flanco original de la ciudad.

La portada de acceso, presenta una solución simple desde el punto de vista de su composición global, pero muy compleja en la tipología de los elementos ornamentales.

Dicha portada de los pies conforma para nosotros uno de los mejores ejemplos de arquitectura mestiza en la región y contrasta claramente con la nitidez de la ornamentación, que comprende elementos geométricos y estilizados en curiosa composición.

El sabor popular de la portada se enuncia desde un arco de medio punto y otro superior abierto; las cuatro pilastras del fróntis exhiben el vano y no tienen correspondencia con los apoyos inferiores, así como la discontinuidad con los elementos ornamentales. También se pueden apreciar cinco hornacinas que descansan sobre repisas ornamentales; esta sumatoria de elementos dispersos y de trazos caprichosos adquieren unidad y dan riqueza a la presentación global de la portada a pesar de las modificaciones efectuadas posteriormente en la parte central superior.

Otro elemento curioso de la iglesia, es la mezcla de arquitectura clásica, con otras propuestas que se relacionan con la segunda puerta lateral izquierda y que da acceso a la plaza de armas del distrito.

En el interior del edificio se aprecia, un retablo principal y los otros que se encuentran en la nave, provienen de la segunda mitad del siglo XVII, probablemente realizados algunos de ellos posteriormente al cura rector de ese entonces Santiago Runaguanay. En el interior superior alcanza formas de tapiz adosado en la pared, sentido este muy español que se une con un tratamiento ornamental nítidamente plateresco.

El retablo del altar mayor, es una obra sencilla al igual que la ornamentación general del templo, resaltando el exquisito tallado de madera, el cual ha sufrido modificaciones sustanciales con respecto a su concepción original durante el siglo XVIII, al punto de cambiar su carácter especial de manera notoria, como los restos del artesonado mudejar del presbítero, de la capilla mayor y la parte superior de la portada principal.

En el interior también e aprecia diversas obras de arte de la época y decoraciones artísticas que se yerguen en lo alto acompañadas de las innumerables imágenes y muy particularmente del santo patrón “Santiago Apóstol”, montado sobre un caballo blanco.

La iglesia de Lunahuaná, fue declarada como monumento histórico el 28 de diciembre del año 1,972.



Conozca y compenétrese con la naturaleza, visite Lunahuaná


FESTIVAL DE LA UVA, EL VINO Y EL CANOTAJE


Anualmente, el primer domingo del mes de marzo se celebra entre la algarabía y alboroto lugareño, el “Festival de la uva, el vino y el canotaje”, en el distrito de Lunahuaná.

La tradición lugareña contagia irremediablemente a los visitantes y turistas para saborear la uva y catar el vino, espectando el paisaje natural y el espectáculo colorido que nos presenta el rió Cañete.

El sumo de la uva quebranta, borgoña, entre otros es el elemento esencial para la elaboración de la cachina, el vino y el pisco lunahuanense; habiendo cobrado gran prestigio y reconocimiento por su pureza y enorme calidad, predominando por supuesto el vino manzanilla, arrope, seco, semi-seco.

El marco de las celebraciones tradicionales emerge, para dar paso a las grandes festividades, como campeonatos de deportes de aventura, ferias vitivinícolas, festivales de platos típicos, exposición de frutas y artesanías, postres, paseos a caballo, zonas de camping, caminatas y paseos por el rió, visitas a zonas pre-incas, yacimientos arqueológicos y todo el entorno natural del valle que encandila al visitante.

La elección y coronación de la reina del Festival, esparce su meloso derroche de algarabía y multitudinario afecto local, ante el tradicional desfile de estampas costumbristas, show artístico y pachamancas en el centro histórico de la ciudad.

Los infaltables camarones, sopa seca, carapulcra, caldo de gallina, etc. preparados en ollas de barro con el inconfundible olor impregnante de la leña, al mediodía acaparan el entorno de la ciudad, cuyo aroma exquisito embriaga a los visitantes, incentivándolos a degustar la sagrada cocina lunahuanense.

Mas allá, en río Cañete, se aprecian entre las graderías de gran cantidad de canoas y cajac que esperan su turno para ingresar a las aguas, al otro lado un grupo de turistas y curiosos, observan el desarrollo del festival, ese colorido paisaje y el ajetreo de los participantes, ataviados con chalecos, remos, cascos, la oportunidad de ganar el primer premio.









Lunahuaná, asombroso enclave turístico del Perú



FESTIVAL DEL NISPERO

La bella y acogedora ciudad de Lunahuaná, anualmente celebran la primera semana del mes de octubre, el “Festival del Níspero”, ante el esplendor y la fragancia de sus huertos, entorno natural, microclima, comidas típicas y la variada gama de licores.

Durante la festividad, el pueblo lunahuanense celebra con algarabía el placer de vivir en una tierra fértil y plena de paisajes naturales de incomparable belleza.

El “Festival del Níspero”, adquiere especial significado en la vida de los pobladores y se convierte en un atractivo turístico de primer nivel. Lunahuaná es conocido por su tradicional hospitalidad y el carácter alegre de sus gentes, siempre dispuestas por las grandes celebraciones y con un espíritu emprendedor y laborioso.

Lunahuaná, ciudad cañetana de singular atracción, mantiene intactas sus tradiciones y la grandeza de su rico folklore, así como la belleza de sus incomparables huertos.

En la temporada de los meses de setiembre y octubre, abunda el níspero y el colorido de las celebraciones se inicia con la selección y coronación de la “Reyna del Níspero", elegida entre las jóvenes más bellas del lugar, como una fiel representante del encanto y belleza de la mujer lunahuanera.

La ciudad empieza entonces a contagiarse irremediablemente de la alegría que destilan los carros alegóricos, derrochando belleza, simpatía y nísperos, entre la multitud que se aglutina formando una masa compacta de algarabía local.

Ese alboroto también lo van manifestando las danzas típicas y costumbristas de jóvenes ataviados de vistosos uniformes y adornos característicos que se desplazan por diferentes rincones de la plaza de armas, acompañados de bandas de músicos y grupos de turistas que incentivados danzan junto a ellos.

El perímetro de la plaza de armas de Lunahuaná, se convierte en un centro de reunión de las ferias populares de productos que se elaboran en el valle, inclusive la artesanía de pueblos aledaños.

El níspero: es un fruto originario del Japón de plantas de tronco largo y muy resistente, con ramas amplias; de flores blancas que desprenden un aroma a “almendra amarga” y su fruto ovoidal de corteza amarillo-naranja (lóbulo y cáliz) presentan una pulpa muy jugosa y dulce.



La fragancia de viñedos y nísperos caracterizan la hermosura de Lunahuaná




MIEL DE ABEJAS AL ESTILO LUNAHUANA


La producción de miel de abejas en el valle de Lunahuaná, se ha reafirmado también como uno de los productos de la zona, por la característica especial, y la experiencia de los apicultores, cuyos métodos racionales y naturales, han marcado siempre condiciones especiales, desde que sus ancestros instalaron las primeras colmenas, aprovechando el clima y la geografía favorable.

La miel de abejas, polen y pomijal, que se produce en todo el valle, cada vez es más estimado, por sus inigualables cualidades, pureza, color, sabor, olor, consistencia y por ser un alimento de altísimo contenido energético para la salud de niños adultos y ancianos.

La miel pasa por un proceso de digestión al torrente sanguíneo reponiendo energías con absoluta efectividad, sin afectar ningún órgano, ni dañar sus funciones.

¿Sabia usted?, que una abeja, debe de visitar en un día de labor 500 a 800 flores, lo que hace para una sola colonia normal 5´000,000 de flores, cantidad equivalente a dos hectáreas de monte frutal en pleno apogeo de floración. Y como habran notado todas estas condiciones estan o se dan en el valle de Lunahuaná, con una flora diversa y permanente, con un clima estable y muy agradable, con agua permanente, sin contaminación del medio ambiente; estas cualidades originan la producción de una miel de abejas pura, natural y exquisita, ocupando uno de los primeros lugares en su sabor nutritivo y ecológico.

















Lunahuaná, ofrece todas sus bondades de hospitalidad,
distracción y sano esparcimiento
¡¡¡visítenos!!!


EL CAMARON

La cuenca intermedia y alta del río Cañete, se ubica estratégicamente a la altura del distrito de Lunahuaná, cuyo clima privilegiado es propicio para la agricultura, apicultura, camping y como habitad natural para el camarón de río.

El camarón es un crustáceo comestible, parecido al langostín, pertenece al género de los estácidos; posee cinco pares de patas provistas las primeras de gruesas y fuertes tenazas y las siguientes de pinzas.

El cuerpo casi cilindrico y alargado con el abdomen grande que termina en una aleta similar. Su respiración branquial y sus ojos se encuentran situados sobre pedúnculos móviles con dos antenas; generalmente es de color verdoso y por la cocción se torna rojo. vive y se reproduce en el río Cañete, oculto durante el día, debajo de piedras y raíces, de noche sale en busca de alimento que consiste en gusanos, caracoles y larvas, etc.; su carne es blanca, muy agradable, de sabor característico e inconfundible, implicando inusual placer y privilegio al degustarlo.

En Lunahuaná, el camarón es uno de los principales ingredientes para la preparación de los más exigentes gustos, entre ellos: cebiche, picante, al ajo, a la parrilla, al jugo, al natural, chupe, chicharrones, tallarines, tortillas, arroz chaufa, y miles de platos mas.....
¡¡¡¡¡¡¡¡Buen provecho!!!!!!!!!



















Lunahuaná, brinda naturaleza, comodidad, aventura y sano esparcimiento familiar............ sol, río, paisaje, efecto......


LA CASA ENCANTADA


En la margen derecha del río Cañete, en el anexo rural de Uchupampa, se aprecia una casa de material noble de dos pisos, construida en la prominencia y ladera de una pequeña loma y que intenta confundirse con la diversa vegetación de la zona.

La edificación, es muy característica, con sus ventanas cubiertas con ladrillos dejando pequeñas aberturas.

Se sabe que un arquitecto italiano llamado Ghillardi, maravillado por la frescura y el bello paisaje natural que acoge dicho lugar, decidió adquirir esa área y construir una casa de campo en el año 1,960 aproximadamente.

Sucede el caso que al cabo de un tiempo se percató que extraños acontecimientos se estaban sucediendo al interior de la casa.

Por ello, decidió invitar al sacerdote de Lunahuaná, el reverendo Padre Paulo, quien comprobó la existencia de ruidos extraños y sonidos de personas que se quejaban, especialmente a partir de las 03:00 de la madrugada y singularmente los días viernes.

También visitó en esa misma semana el Padre de Imperial acompañado del de Lunahuaná para bendecir la casa, pero por el contrario los ruidos y gritos de sufrimiento continuaron, tanto así que el arquitecto Ghillardi, tubo que vender la propiedad a un campesino de Catapalla de apellido Casas.

Se sabe que en dicho lugar, antiguamente había instalado un cementerio pre-inca, que fue cubierto por un aluvial.

Por ello su usted tiene nervios de acero y desea experimentar visite la casa, quizás tenga la suerte de escuchar los ruidos y extraños lamentos.



PUENTE COLGANTE DE CATAPALLA

El puente colgante de Catapalla, fue construido sobre el río Cañete en 1,932, localizado a la altura del Km 51.300 de la carretera Imperial-Lunahuaná; en una zona de abundante vegetación y un microclima especial que divide el piso ecológico chaupi yunga.

La construcción del puente consta de cuantro muros de concreto, situados en ambas márgenes del río, entrelazados con tirantes de acero que cruzan por encima del cauce a una altura de 6.30 Mts. asegurando los durmientes y dando consistencia al tendido de todo el armazón.

Posee varias docenas de tablones de shinamomo, unidos y tejidos con fuertes cables de acero, entrelazados y trenzados en ambos lados, produciendo un espectacular efecto ondulante que oscila impresionantemente al compas del viento fresco que emerge de la costa.

Se tiene conocimiento que dicho puente cobró gran importancia para los pobladores de Catapalla, los cuales lo utilizaron como única vía de tránsito, mediante el cual podrían desplazarse hacia la costa, llevando sus productos, licores, miel de abejas y frutas de aquella zona.













COMIDAS TIPICAS


El arte culinario tradicional de Lunahuaná, a pesar de los cambios tecnológicos del tiempo, se han mantenido sin modificaciones de generación en generación, utilizando los mismos ingredientes y “secretitos” para su preparación.


Los productos utilizados para los diversos potajes, son seleccionados y cultivados con el mayor cuidado y esmero a fin de no perder su sabor nutritivo.

Al ser preparados los platos típicos, la mujer “lunahuanense”, pone especial agudeza para darle el punto exacto que caracteriza la exquisitez y el toque misterioso que embriaga y seduce irresistible al visitante.

Las ollas de barro, la leña, las especias y otros ingredientes del lugar, también marcan un detalle importante en la preparación de dichos potajes, adquiriendo un sabor inefable e imposible de igualar.

La “sopa seca” de gallina pavo de corral, media picantona, jugosa y caliente, advierte las humeantes presas que parecen juguetear entre fideos, pasas y aceitunas el aroma penetrante del aji especial y la albahaca se muestra abierto al paladar mas exigente.

El “jerre de conejo” de gallina de corral, los tallarines al estilo Lunahuaná, la pachamanca a la piedra, la carapulcra de cerdo, el cau-cau de gallina, el sabroso caldo de gallina, así como el estofado, son solo algunas de las joyas culinarias que exhiben las cocineras lunahuaneras, al lado de un “fogón” con leña de guarango, molle o eucalipto, asi como ese característico modo de hablar.



















¿TIERRA DE LONGEVOS?

Uno de los rasgos propios que cualquier visitante, aprecia al arribar a la ciudad de Lunahuaná, es la gran cantidad de ancianos de cabello blanquecino y su pausado modo de caminar, es decir “tierra de longevos”, de características muy marcadas que contrastan con su forma de hablar, así como costumbres, alimentación e itinerarios ocupacionales.

¿Como explicar este fenómeno?, en realidad no es tan sencillo, porque no estan a la vista, se requiere de un poco de paciencia y mucha observación.

En nuestras investigaciones, hemos identificado sólo algunas de las posibles causas del retardo del envejecimiento de los longevos de Lunahuaná, como por ejemplo: el tanino vegetal que posee el hollejo de la uva, con el cual se preparan de manera artesanal y natural la cachina, el vino y el pisco y cuyos procedimientos logran que los aportes energizantes del fruto no se pierdan, sino por el contrario se acentúen más.

Otra de las singulares cualidades de Lunahuaná, es el agua natural, ya que la que se distribuye para el consumo en el cercado del distrito, proviene de un manantial , natural que por sus características y su pureza, no requiere de mayor tratamiento y de cuyas entrañas de los auquis, recibe los aportes naturales y minerales que poseen la cantidad exacta de iridium, que en forma excepcional , cristalina, fresca y agradable, discurren hacia todo el distrito.





LONGEVOS.-Muy anciano, muy viejo

TANINO VEGETAL.- sustancia astringente muy soluble en el agua que propicia las substancias albuminoideas y da una coloración negra o verde con las sales de hierro. abunda en el reino animal, especialmente en las cortezas de la encina, olmo, sauce y en el hollejo de la uva.

AUKIS.- literalmente abuelo, se una para designar a los espíritus de la montaña de menor elevación, próximas a la comunidad.

IRIDIUM.- elemento químico Nro.77, su símbolo Ir, su peso atómico es de 192.2, se utiliza su elevado punto de fusión (2,443 C°), para fabricar crisoles y para endurecer el platino. El Dr. Scommell, en sus efectuadas en diversas zonas del Perú sobre corrientes subterráneas y en sus análisis descubrió que el agua de Lunahuaná, posee pequeñas cantidades de iridio, sugiriendo un estudio más especializado al respecto.











 
YACIMIENTOS ARQUEOLOGICOS




En el estado actual de nuestras investigaciones, sobre la búsqueda de la cultura Runaguanac, no ha sido posible estudiar sus instituciones, es decir, continúa aún latente las inquietudes por dilucidar, si verdaderamente existieron instituciones en la indicada cultura, ya que aún persiste la creencia de los pobladores que son descendientes de los “gentiles” “guarcos”e incas, por esta razón resulta difícil reconocer a los Runaguanac, como sus verdaderos ancestros; quizas es muy complejo definirlos simplemente como “Yungas”.


INCAHUASI


“Palacio del Inca”


En la margen derecha del río Cañete a la altura del kilometro 30 de la moderna autopista Imperial-Lunahuaná, la Ciudadela inca o “Incahuasi”, se yergue inmóvil, desafiando al tiempo y escondiendo mil y un secreto de aquella época.

El complejo se encuentra localizado y separado por diferentes secciones arquitectónicas, entre una quebrada amplia, separada por varias lomas y otra edificación exquisita más hacia el norte llamada Acllahuasi.

Se debe tomar en cuenta que la mayor parte de las edificaciones se encuentran asentadas en las faldas de los cerros contiguos, con marcadas características que se deben a la influencia del período intermedio tardío, de no ocupar tierras de cultivo para las edificaciones y aprovechar al máximo las tierras agrícolas dedicadas al sol; pero su ubicación radica singularmente a un mirador estratégico y centro de adiestramiento militar de los cuzqueños.

La zona manifiesta un complejo al oeste, llamado Acllahuasi, cuya estructura se ubica en una pequeña quebrada empinada, dispuesta ascendentemente y al lado derecho de la vía.

Las laderas de los cerros, muestran nutridas de pircas menudas, enlucidas mediante la técnica del estucado, las laderas de los cerros, mediante terrazas que se sostienen en grandes patios con diferentes habitáculos a su alrededor, dispuestos hacia el norte, apreciándose hornacinas cuadradas y rectangulares en algunas habitaciones y en el altar mayor.

En el lugar denominado “El Arca de Noe”, ubicado a la altura del Km. 30 de la carretera a Lunahuaná, los incas establecieron un Acllahuasi, donde las jóvenes a parte de sus actividades religiosas, se dedicaban también a realizar obrajes y artesanías para el culto al Sol y para los sacerdotes.

La Dra. Temple, refiere que las Acllas, fueron una institución destinada a la mejor realización de la poligamia señorial. Entre los tributos impuestos por los incas, existía el de la entrega de mujeres que se distinguían por sus condiciones físicas o por cualquier otro mérito opcional.

El segundo complejo, llamado INCAHUASI o Palacio del Inca, se encuentra ubicado en la quebrada vecina, distinguiéndose por constar con una serie de columnas que se enmarcan en el ingreso al gran palacio.
También se observa una plaza trapezoidal, con los mismos elementos arquitectónicos de la antigua ciudad del Cusco, sin embargo, los nichos son rectangulares y según investigaciones se debe a la mano de obra local y un escaso interés por vigilar su ejecución; apreciándose a pesar de su belleza arquitectónica, habitaciones inconclusas y edificaciones internas que no han sido terminadas.

En la parte central de la explanada, se alza una estructura con características de un usnu, existiendo otras edificaciones laterales de menor importancia; en el centro de la gran plaza ceremonial existe un corredor central, que cuenta con un altar y un pórtico que da acceso al atrio exterior; dicho lugar era el palacio exclusivo del inca, cercado por una muralla posterior.

A todo el complejo, le siguen unas estructuras denominadas collcahuasi, que comprenden grandes almacenes o depósitos de forma cuadrada y rectangular, simétricamente dispuestos.

Existen también otras edificaciones en la zona cívica y de cuarteles militares, muy bajas simétricamente construidos, que servían para albergar gente de guerra (soldados incas) a las cuales les superponían frágiles toldos de caña brava y según la disponibilidad de tiempo algunas mantas de algodón, para que se guarnecieran las tropas del intenso calor costeño. Estas edificaciones se localizan en la falda de los cerros que encierran la quebrada y que cuentan con caminos epimurales.

Incahuasi, según investigaciones, correspondería a un Cusco anterior al gobierno de Huayna Capac, antes de su máxima extensión; pero si se comparan los planos de ambas ciudades no hay semejanza, pero si se analiza los elementos componentes, olvidándose del trazo general, entonces si hay coincidencias.

El mismo edificio en su conjunto al finalizar la guerra y el sometimiento del Huarco, sirvió de taller de obrajes, para la producción textil en gran escala.

Continuando describiendo el complejo, se aprecia un lugar de avenidas y torreones de mejor construcción, con muros altos que dan la impresión de ser un barrio residencial con mas plazas y plazoletas.

Actualmente la carretera divide los conjuntos ya mencionados; apreciándose desde un pequeño cerro hacia el río una huaca que se sitúa con dirección al este, encontrándose restos arqueológicos.

La edificación de todo la ciudadela fue erigida por el príncipe Tupac Yupanqui, por órdenes del Inca Pachacutec, cuando se empeñaba en conquistar el Huarco, luego de haber sometido con el general Capac Yupanqui el señorío de Chincha.

Dicha construcción, al cabo de un corto tiempo, fue destruida por órdenes del inca de ese entonces (Pachacutec), al carecer de importancia inmediata y debido a la escasa población de la zona, disponiéndose que se edificara otra fortaleza mas vistosa y amplia en el Cerro Camacho en el distrito de Cerro Azul-Cañete.



“RUNAGUANAC”

(Señorío de Lunaguanay)


Runaguanac, es una vieja herencia patriarcal que nos invita a meditar y comprender, a respetar y evocar, a recoger inspiración y proyectar enseñanzas, muy particularmente si se tiene en cuenta nuestro enorme legado histórico.

Garcilazo de la Vega, consideraba como correcta la palabra Runaguanac, suponiendo que la pronunciación de los vocablos para la voz Lunahuaná, eran incorrectos y diferían de esa marcada pronunciación del quechua costeño, más suave que el hablado en la zona andina del país; es decir, no se trataba de una corrupción del idioma sino de una variedad dialectal y no una corrupción del sistema lingüístico.

Runa : Hombre, gente
Guana : Escarmiento, castigo

Es decir “El que hace escarmentar a las gentes”. Por ello Garcilazo, al final añade una “C”, quedando en “Runaguanac”; según se tiene conocimiento, dicha letra, era puesta al final del algunos nombres de procedencia yunga, de acuerdo a la gramática de Fray Domingo de Santo Tomás; como por ejemplo: Rimac, Pachacamac, etc.


Dicho nombre también fue impuesto al caudaloso río “Lunaguanay”, en aquellas épocas, dícese que en invierno era muy difícil cruzarlo y los que se arriesgaban eran ahogados y arrastrados varios kilómetros río abajo; solamente en temporadas de verano era fácil cruzarlo vadeándolo por las zonas donde se esparcía el cauce; en cierta forma era un “escarmiento” para los imprudentes que se arriesgaban a cruzarlo.


El Gran Señor “Chuquimancu”

Mucho antes de la llegada de los Incas en su etapa expansionista, al valle de Runaguanac, estaban regidos por el cacique “Chuquimancu” (“Señor de la lanza”); quien, desarrollaba una intensa campaña política y militar en los reinos que “señoreaba”, el cual abarcaba cuatro amplias jurisdicciones yungas, que se extendían desde el actual Pucusana hasta las fronteras de Catahuasi, abarcando casi toda la franja del litoral.

Dicho cacique, contaba con un gran número de caciques menores o kuracas de mitad, los cuales le ayudaban a administrar aquella basta área de tierras fértiles.

Una sangrienta y tenaz batalla

Antes de la conquista del señorío del Chimor, Tupac Yupanqui, siendo aún un adolescente, acompañado de su tío Capac Yupanqui, que hacia las veces de general de los ejércitos de su padre Pachacutec; fue el responsable de llevar adelante la conquista del Huarco, Mara, Chillca y Runaguanac.

Por ello los incas, sometieron inicialmente a la dispersa población de Runaguanac, manteniendo cautivo al cacique Lunaguanay, en las cercanías de un pueblito llamado Con-Con, cuyo propósito fue el de aprovechar la agradable geografía de la zona para la aclimatación de los ejércitos incaicos y también como almacenes de pertrechos y alimentos.

A dicha fortaleza y centro ceremonial le llamaron “Incahuasi” (“casa del inca”), edificada con piedras de recolección y adobes, a la altura del Km. 30 de la moderna autopista Imperial-Lunahuaná, cuyos elementos estructurales guardan cierta similitud con la antigua cuidad del Cuzco.

La guerra que sostuvieron los incas se prolongó por un largo tiempo, llegando inclusive a más de cuatro años, en ellas se protagonizaron duras y encarnizadas batallas, Tupac Yupanqui, tuvo que “mudar” sus tropas muchas veces, reclutando inclusive a indios de Runaguanac y otros caseríos aledaños.

Chuquimancu, liderando sus huestes, no se rindió tan fácilmente, utilizando para ello todas las astucias y estrategias disponibles, a pesar de contar con escasos recursos y sus tropas diezmadas, se defendió fieramente.


Al final vencida la confederación del Huarco y sometido “Chuquimancu”; el inca Pachacutec ordenó destruir la ciudadela de Incahuasi, y en su reemplazo dispuso la construcción de otra fortaleza en una zona que comprendía Cerro Azul.

En 1,532 al iniciarse la penetración española al Perú, vino consigo el hambre codicioso por los tesoros peruanos, desatándose con ello una de las más grandes olas de abusos, destrucción, saqueos, violaciones y genocidios contra los indios y sus familiares; hecho que se fue haciendo cada vez mas incontrolable; por ello desde España se tomaron acciones a fin de cautelar sus “intereses coloniales”.

El 05 de noviembre de 1,534, Francisco Pizarro, en la cédula de otorgamiento de depósitos de indios, le otorgó a Diego Agüero, la encomienda de Runaguanac; quien nombró como su representante al cacique Lunaguanay, a fin de que sub-dividiera la encomienda en cuatro parcialidades o guarangas, las cuales se encontraban a su vez organizadas e integradas a un determinado número de pachacas y cada una de éstas constituida por los ayllus ordinarios del mismo grupo étnico ya existente, a excepción de uno conformado por mitmas

LAS PARCIALIDADES O GUARANGAS

La primera guaranga correspondía al cacique principal, e integrada por indios económicos sociales, establecidos en las zonas de Con-con, hacia los barrios bajos del valle, hasta la quebrada intermedia alta.

La segunda guaranga a cargo del cacique llamado Llaquixa, cuya resistencia estaba en las minas situadas en la cuenta alta del río, y que comprendía parte de la provincia de Yauyos, donde aún se viene extrayendo minerales.

La tercera guaranga a cargo del cacique Don Diego de Allaucan, que hacia también las veces de “mandon” algo similar a un gobernador con sede en Mullibamba, situada entre los distritos de Zúñiga y Pacarán; también existía otro responsable llamado Francisco Llacsaguana. Esta guaranga estaba integrada por mitmas de las zonas altas o serranía de Yauyos.

La cuarta guaranga estaba señoreada, por el cacique Don Pedro Camaluana, de quien se conoce tenia residencia temporal en una zona conocida como Jucxu, que abarcaba áreas de Pariaca, Paullo y Pacarán, y estaba integrada por una masas numerosa de indios dedicados exclusivamente a la agricultura, quizás algunos fugados de las minas.

Cabe señalar que los caciques tuvieron muchas atribuciones, de gran diversidad e índole, algunas de ellas significaban abusos de poder contra los naturales derechos de los indígenas, entre ellos tenemos:

- Vigilar el cumplimiento de las obligaciones impuestas a su pequeño grupo de unidades domesticas mitmas.
- Mantener al día los informes demográficos del grupo étnico a su cargo, para entregarlo al cacique principal “Lunaguanay”, cuando este lo solicite.
- Escuchar y resolver quejas de ínfima cuantía.
- Ventilar asuntos de carácter político y estadístico, pero de poca monta y siempre dando cuenta de ello a su cacique o curaca principal.




“CENTRO CEREMONIAL DE CANTAPALLA”

(Chamanes de Cantagallo)


Cantagallo, en la búsqueda de su historia


El complejo ceremonial pre-inca de Catapalla, se encuentra situado al nor-este y a 6 Km. de la zona histórica del distrito de Lunahuaná, en el anexo rural del mismo nombre y en la margen izquierda del rió Cañete.


Las investigaciones históricas y etnológicas sugieren que la cultura en mención, se asentó en la quebrada de Cantagallo, formándose como resultado de las diversas invasiones de pastores trashumantes, algunos de ellos de las alturas de la provincia de Yauyos, Huancavelica y Junín, permitiendo deducir de los rasgos etnológicos y costumbres tradicionales que se grabaron perennemente de generación en generación, a través de rituales, actualmente perdidos en el tiempo.


LA CONSTRUCCION DE LOS TEMPLOS


Las edificaciones que se aprecian en el centro ceremonial, han sino construidas con piedras de recolección de las zonas aledañas (no hay vestigios de piedras labradas o pulidas para las construcciones) dichas paredes han sido pircadas muy cuidadosamente a modo de dos paredes, en cuyo interior eran rellenadas por barro podrido con leznas junquillo y paja, para darle mayor consistencia al acabado final que semejaba a un tarrajeado como un rústico estucado, mediante el cual se hacia mas manejable la utilización de pinturas que adornaban dichos templos.


También se aprecian algunas paredes de la zona residencial, que se muestran desnudas, con vestigios de una construcción más nueva y moderna que se extiende hacia límites controlados y hacia adentro de la quebrada, devorando la topografía pedregosa.


Posiblemente obedece a técnicas de construcciones sencillas y de edificación apresurada, por una finalidad urgente; es decir que no hay una planificación en la estructura de crecimiento poblacional.


El grupo indígena que se asentó en el lugar, según los restos de kiokkenmoedings (restos de basurales), hace presumir que no excedían de los 100 habitantes dedicados exclusivamente a la ganadería, agricultura y alfarería; asimismo, es muy posible que también haya sido utilizada como una zona de tránsito o descanso de viajeros.


Otra de las singularidades de toda la edificación, es el uso posterior del adobe, con técnicas intrusas, lo que evidenciaría una mano de obra incaica a través de mitmas, traídos de otros pueblos conquistados.


Esta técnica, indudablemente digamos mixta, se fusiona con el entorno y la esquemática peculiar de cada ambiente.


LA PLAZA CEREMONIAL


También se observa una pequeña plaza ceremonial de forma cuadrangular, cuyo acceso principal de los fieles se realiza a través de una gradería que colinda con un angosto pasaje de paredes altas y ventanas trapezoidales, que conducen al palacio principal.


Al oeste puede distinguirse otro pasaje angosto muy similar al anterior q ue se encamina hacia una especie de altar, donde debió de haber dispuestos gran cantidad de divinidades.


AREAS DE ADORACION


Al norte, en las pendientes de los cerros contiguos se aprecian pequeñas habitaciones con hornacinas trapezoidales (huecos en forma de arco en una pared, para colocar en él estatuas, jarrones o divinidades en algunas culturas antiguas), puertas y vanos pequeños, (hueco de ventana intercolumnio) que se esconden entre los dobleces de los cerros; escaleras empotradas, que en realidad son espolones de piedras clavados en las paredes que facilitan el acceso inmediato hacia otros ambientes dispuestos en la parte superior de éstos.

Los habitáculos pequeños muestran techos ligeros con troncos, cubiertos con hojas, esterillas y otras plantas secas, diseñados a dos aguas; lo singular de dichas disposiciones es que tienen gran similitud con los albergues de acllas, desconociéndose el nivel jerarquico de sus ocupantes y la diversidad de las ceremonias y ritos ejecutados en el lugar.

ACUEDUCTOS SUBTERRANEOS

Otra construcción de mucha importancia, que alberga el complejo, son los acueductos subterráneos y reservorios, ejecutados como una notable obra de gran perfección hidráulica, que permitía llevar agua acarreada desde el río, para regar tierras y abastecer a todo el complejo.

Los techos y el piso de todo el conducto subterráneo, estaban construidos de piedras “lajas” y las paredes laterales de piedras “rodadas”, muy bien acondicionadas; asimismo se aprecian varios “respiraderos” o también llamados “ojos”, que tienen acceso a la superficie, desde donde se realizaba la limpieza de toda la vía subterránea, y se llevaba a cabo en una época determinada, cuando concluían las cosechas mediante un colorido ritual.

LOS SEPULCROS COLECTIVOS

No muy lejos, siguiendo las sinuosidades de los cerros cercanos, más al este, una serie de fosas colectivas de forma cuadrangular y circular, muestran los vestigios de muertes masivas que obedecerían posiblemente a alguna epidemia.

Asimismo, se ha encontrado evidencias que según la costumbre los sirvientes eran sepultados junto al jefe , para acompañarlo y servirle en la eternidad.

Las paredes de dichos sepulcros se hallan pircadas, elucidas y situadas en montículos artificiales, difiriendo de tamaño, número y disposición de sus ocupantes, indicando una considerable densidad poblacional.

Este detalle también evidenciaría que cada sepulcro era construido con anticipación por ello los acabados y presentación estructural de cada uno, aunque exista diferenciación muy marcada de las ofrendas.

En el interior eran ubicados los cadáveres y con relación al número de ocupantes, herramientas, alimentos, amuletos y otros productos, obedecían también a un cerrado y complicado culto y ritual que simbólicamente predominaba en la zona, mezclado con algunas costumbres intrusas del sur.

Los cadáveres se encontraban desnudos, en cuclillas, dispuestos, con la cabeza hacia el norte, rodeados de un ajuar funerario, con las manos atadas y sosteniéndose el maxilar inferior.

Las tumbas antes descritas, no guardan uniformidad en su apariencia y contenido. Unas ofrecen riqueza de ofrendas y otras exhiben pobreza, lo que advierte una marcada jerarquerización de clases sociales.

Hay tumbas, pocas desde luego, donde las ofrendas solamente se componen de gran cantidad de oro, plata, bronce, anillos de cobre, pinzas, cuchillos, agujas de oro, escudillas y otros objetos indicadores de prestigio como collares decorados con dibujos repujados, pesadas placas metálicas con figuras antropomorfas, etc. Una tumba de esta categoría, manifiesta haber sido de un personaje de alto nivel, indudablemente de un Jefe de clan o sacerdote.

Existen sepulcros de rango intermedio, al cual pertenecen la mayoría. Allí las ofrendas son vasijas de cerámica, anillos de diferentes tamaños, campanillas y pendientes de plata. si bien todo esto indica división de clases, es posible, sin embargo que también estén relacionados con las frecuentes diferencias de ocupaciones de conformidad a las edades y el sexo.

LOS RITUALES

El ritual religioso desarrollado por los antiguos ancestros de la cultura Runaguanac, en la zona de Catapalla, estaba fielmente ligado al “culto de los muertos”; En cierta época del año y muy presente en sus actividades diarias ocupacionales; convirtiéndose subconcientemente en un miedo mítico, por que consideraban a sus ancestros como vigilantes perennes de su trajinar diario, ya sea en la siembra, preparación del terreno, cosechas, lluvias, etc.

Es por ello que dicho centro fue catalogado como uno de los más conspícuos lugares de gran predominio religioso y donde aún se puede sentir la fuerza y la energía positiva de los apus. (dioses de los cerros, gran sacerdote)




EL SANTUARIO DE CON-CON


Con-Con, es un anexo del distrito de Lunahuaná, situado a nor-oeste y a 15 Km. sobre la margen derecha del río Cañete, entre una zona de agreste vegetación fluvial, cuyo lento proceso evolutivo de su flora lo convierten en un exquisito manjar para el turismo.

Es maravilloso paisaje natural, clima agradable, asi como el afecto hospitalario de sus gentes, embriaga la zona con el aroma inconfundible de los huertos frutales cuya fragancia de la uva, manzana y nísperos, se impregna irremediablemente, llenando de gozo y satisfacción a los turistas y foráneos.

LAS VIVIENDAS

Los vestigios arqueológicos muestran en un solar angosto una ciudad celular con chozas de caña brava, unidas con soguillas de totora y totorilla; estas frágiles estructuras, ocupan un espacio pequeño del valle, constando dichas habitaciones de dimensiones de 2 por 2 metros de diámetro.



LA ALIMENTACION


Entre los kiokkenmoedings (basurales), encontrados se ha hallado vestigios de conchas marinas, algunos punzones y anzuelos en desuso, restos de redes, alimentos como: maíz, maní, frijoles, también algodón; denotando la existencia de actividades ocupacionales con la agricultura, ganadería y la pesca en regular escala, además por su cercanía al litoral a través de Herbay, Palo, Boca del Rio.



LOS TELARES


Siempre existieron suposiciones, en relación a que en la zona investigada no se realizaron obrajes y que solo realizaban trueques de productos de telares con sus vecinos; por el contrario queda descartada tal hipótesis, en vista de haberse hallado en las excavaciones, vestigios de algodón, telares muy característicos con formas marinas y restos de hilados en la mitad de su proceso, en gran cantidad, obedeciendo a una industria obrajera en masa.


Es de suponerse que la etnia de Con-Con, no fue originaria del valle de Lunaguana o del Huarco, por la diversidad de sus rasgos fisicos y por el contrario por su gran similitud con los vecinos de Chincha y Pisco, asimismo las costumbres y características fisiológicas en los restos hallados que diferencian con los de las zonas aledañas -en razon de ser pescadores-, suponemos que su divinidad principal fue Apu Kon Tiki Viracocha.


EL SANTUARIO


En el lugar se ha hallado un pequeño santuario, cuya estructura se sitúa de manera predominante hacia el oeste. La base es de piedra de recolección unida con barro y en la parte superior se aprecian tapiales (adobones de barro), marcando una simbología hacia el cosmos.


El polvo rojizo, arcilloso y muy fino que circunda toda el área, se extiende hacia toda la zona donde ha sido edificado en santuario.


La construcción en referencia, consta de dos altares predominando uno mayor que se apoya en la pendiente de la loma contigua a modo de balcón y contención, al lado izquierdo se observan dos pirhuas (almacenes) de tapial de 2.19 Mts por 2:22 Mts de diámetro, cuya altura es de 1.84 Mts; remontándose su construcción entre el período intermedio tardío y al horizonte tardío, entre los años 1,400 a 1,500; cabe señalar que posteriormente los cuzqueños durante la expansión del imperio y sometimiento del Huarco, realizaron mejoras a dicho santuario y construyeron mas pirhuas o collcas por las inmediaciones, utilizando para ello técnicas intrusas.


Frente a la construcción en el cerro contiguo se observa una edificación de piedras menudas a manera de pircado, enlucidas con la técnica del estucado, cuyas características obedecen a la de una collca de dos ambientes. Su construcción la realizaron los cuzqueños durante la conquista del Huarco; otro detalle es que cerca de allí se dice según tradición oral que existían un tambo que conectaba caminos pre-incas que conducían hacia Herbay-Cañete.


Todo el complejo en si muestra especial criterio arquitectónico y gran cuidado por la ubicación precisa de cada elemento a pesar de tener dimensiones pequeñas o quizás para aprovechar al máximo los terrenos cultivables.

A lo largo de todo el lado derecho del rió Cañete, se aprecia un interminable muro de contención de piedras rodadas que se interrumpen en algunos lados con las salientes naturales de los cerros y vuelve a unirse; teniéndose conocimiento que sirvió para detener los deslizamientos de tierra de los cerros hacia los terrenos de cultivo y caminos pre-incas; también se sabe que aquellas lomas en otros tiempos estaban cubiertas de abundante pasto, por ello el ganado pastaba y ocasionaba que se produzcan deslizamientos de rocas.

El culto ceremonial a la divinidad del lugar, era una fiesta que se realizaba dos veces al año, en épocas de siembra y cosecha, así como de preparación de la tierra, en la cual participaba toda la comunidad e inclusive algunos foráneos de Runaguanac, Herbay, Chincha y el Huarco; ataviados por ropas vistosas y características. También se sabe que el mismo culto se rendía en las márgenes del río Chillon por las culturas asentadas allí en épocas pre-incas.


Es necesario establecer un estudio etnológico en la zona; teniendo en cuenta las raíces ancestrales e identificar los patrones que originaron el asentamiento de indios en dicho espacio de tiempo.


Por otro lado, se tiene poquisima información con respecto a los rituales y sus costumbres, quizás por haberse extraviado en el tiempo. En cierta forma los testimonios arqueológicos estudiados no son suficientes, , especialmente en el singular estilo de sus cerámios, cuyo tema será tratado en otra oportunidad mecanismos y medios de investigación más adecuados.












Escríbeme
Me interesa tu opinión